Reseña histórica de la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús
Los primeros jesuitas llegaron de México a principios del siglo XVII. En 1771 fueron desterrados: eran 14 en la época. En 1848 y 1850 llegaron jesuitas belgas y españoles. Fueron desterrados otra vez de Centroamérica a partir de 1871, cuando eran 75. En 1914 vienen de nuevo desde México y en 1926 se constituye la Misión Centroamericana, dependiente de la Provincia de México.
En 1936 se erigió la Viceprovincia Centroamericana, siendo declarada Viceprovincia Independiente en 1958. El 29/6/1976 se oficializa la creación de la Provincia de Centroamérica. En 1979 se incorpora a la Provincia la Misión de Honduras, hasta entonces dependiente de la Provincia de Missouri.
La Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús está compuesta por los países: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. MISIÓN: Nuestra misión apostólica de Fe y Justicia, con sus dimensiones de la proclamación inculturada del Evangelio y el diálogo interreligioso que en la Centroamérica de hoy en la búsqueda de respuestas a los clamores de las poblaciones pobres y excluidas, la expresamos a través de las opciones provinciales y sus condiciones de posibilidad, y la concretaremos en los planes nacionales y sectoriales.
(Tomado del Plan Apostólico Provincial 2001-2010). La Provincia centroamericana trata de responder al reto que nos plantea esta misión de servicio fe y justicia a través de distintos frentes apostólicos. La Provincia Centroamericana está estructurada por un Consejo Provincial Apostólico, dividido en Consejos Apostólicos de cada país centroamericano. Con un coordinador por país y un equipo de apoyo entre jesuitas y laicos. Nuestro apostolado está estructurado por Comisiones Apostólicas, a su vez por sectores: Área de Jóvenes, Apostolado Social, Formación Espiritual, Promoción Vocacional, Educación, Pastoral Parroquial, etc.
La Centroamérica que soñamos
Esa nueva Centroamérica a cuya construcción comprometemos nuestra misión es un sueño que Dios nos promete. Tomamos imagen de la metáfora del banquete. Queremos una Centroamérica donde haya pan y bebida para toda la gente, donde nadie pase hambre, ni sufra desnutrición, ni carezca de techo para descansar y celebrar esa comida de fiesta.
Una Centroamérica que dé empleo digno a jóvenes y adultos de ambos sexos. Una Centroamérica que rescate a niños y niñas del trabajo prematuro y dé a ancianas y ancianos un retiro lleno de dignidad.
Una Centroamérica donde la abundancia sea el fruto de la generosidad y del sacrificio de aquellos que se arrancan de sus panes y sus peces para que Dios los bendiga y la riqueza se multiplique al ser distribuida entre las grandes mayorías.
Una Centroamérica donde haya más fiesta, abundancia y alegría como en un banquete, cuando se incluye y se invita a más personas, y no haga falta emigrar para encontrar la vida.
Una Centroamérica, como una familia donde las personas ancianas y enfermas no son marginadas y el amor de esposos es el ambiente natural donde crecen los niños y las niñas.
Una Centroamérica, abierta a Dios como fuente de amor y convivencia. Una sociedad que se junta, como los invitados al banquete de boda, porque va a celebrar el matrimonio del Hijo y sorpresivamente descubre que es ella misma la novia. Matrimonio que en la historia reciente fue mucha veces de sangre y lágrimas.
Una Centroamérica, cuyos habitantes y pueblos - y nosotros mismos - van trabajando con terca esperanza para hacer posible eso que parece imposible, que es la organización de ese banquete igualitario y la participación en él con sencillez y dignidad, cada cual en su taburete, cada cual sin miedo para hablar, cada cual con su autoestima en alto, sin
soberbia pero sin ánimo humillado. (Del Doc. "Proyecto Apostólico
Provincial' 2001-2010).